Ghassan Kanafani el Escritor de la Resistencia de los Pueblos

│Palestina Libération│Ghassan Kanafani es el Escritor de la Resistencia Revolucionaria de los Pueblos es uno de los escritores palestinos. Señalaba: “La causa palestina no es una causa solo para los palestinos sino una causa para toda persona revolucionaria donde quiera que esté ya que es una causa de las masas explotadas y oprimidas de nuestro tiempo”.

Nació en Akka (San Juan de Acre) Palestina, el 09 de abril de 1936, en el seno de una familia de la clase media. Su Padre era abogado. Más adelante, siendo el aún muy niño, la familia se trasladó a vivir a Haifa.

En mayo de 1948, tras la creación artificial del ente sionista de Israel por la entonces Sociedad de Naciones (antecesora de la ONU), Kanafani y su familia junto a otros 700.000 nativos palestinos fueron obligados al exilio (Nakba), uniéndose al éxodo palestino para convertirse en refugiados en el vecino Líbano.

Después de permanecer por breve tiempo en el sur del Líbano, la familia se trasladó a Damasco, Siria, en donde, para ganarse el pan, tuvo que lanzarse desde muy joven al mercado del trabajo. Fue maestro de escuela y también profesor de artes en las escuelas de UNWRA (Organismo de Obras Publicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados en Palestina en el Cercano Oriente). Estudió literatura en la Universidad de Damasco. Alternando el trabajo con los estudios, consiguió, llegada la edad, ingresar en la Universidad de Damasco, donde cursó estudios de literatura durante tres años

Él también es uno de los escritores árabes famosos que representan la literatura de la resistencia. Sus escritos se dedicaban principalmente a representar la lucha de su pueblo y a encender nuevos actos de resistencia contra las fuerzas de ocupación israelíes. El escritor afirmó la firme determinación del pueblo palestino de liberar sus tierras ocupadas, cueste lo que cueste.

Fue fundador de la revista Al-Hadaf y miembro de la oficina política de FPLP y su portavoz, él publicó sus periódicos Al-Ra’i.  Sus escritos fueron suficientes para convertirlo en un objetivo urgente para el Mossad israelí.

Producción literaria:

En su corta pero prolífera vida alcanzó a publicar 17 libros de novelas, cuentos, obras teatrales y estudios.  También escribió cientos de artículos y estudios sobre la cultura, la política y la lucha del pueblo palestino. Después del asesinato de Ghassan todos sus escritos fueron reeditados y reemitidos en árabe. También sus obras han sido traducidas a 18 idiomas y publicadas en 20 países diferentes.

Es considerado hoy, uno de los representantes más destacados de la literatura árabe contemporánea en general y de la palestina en particular. Kanafani representa la narrativa del exilio.

Aparte de su intensa actividad periodística, Kanafani dejó una considerable obra narrativa. Escribió cincuenta y siete relatos breves, publicados principalmente en colecciones

Obras literarias:

Muerte en la cama no. 12 (1961). La tierra de las naranjas tristes (1962). Un mundo que no es nuestro (1965), Hombres y fusiles (1968); Cuatro noveles completas: Hombres en el Sol (1963), Lo que os queda, (1966), Um Sa ad (1969), De vuelta en Haifa (1969), y tres inacabadas; tres obras de teatro; ensayos literarios: La literatura de la resistencia en la Palestina ocupada (1966), La literatura sionista (1967), La literatura palestina de resistencia bajo la ocupación (1968); ensayos políticos; La resistencia y sus dificultades (1970), e históricos: La revolución de 1936-1939 en Palestina (1972). A ello hay que agregar su intensa labor como periodista –infinidad de artículos dispersos en distintos diarios, y revistas sobre diversos temas literarios, históricos, políticos- y su labor de traductor – tradujo del inglés al árabe la obra de Tennessee Williams: Humo y Verano.

Ghassan  Kanafani, dejó además otras novelas y ensayos políticos, literarios e históricos publicados por pares en semanarios, pero todavía inéditos e forma de libros.

En 1966, recibió el Premio Amigos del Libro de Líbano a la mejor novela por su obra Lo que os queda y después de muerto, a título póstumo, recibió en 1974 el Premio de la Organización Mundial de Periodistas y en 1975 el Premio Lotus de la Unión de Escritores Afroasiáticos.

Su obra literaria tiene como tema central el sufrimiento y el exilio del pueblo palestino. Constituyen un testimonio, tanto por su crudo realismo y su justa descripción de situaciones y personajes, como por la indiscutible calidad literaria que ha merecido el reconocimiento de la crítica especializada.

A lo largo de una serie de episodios y estampas que definen la estructura de la obra, Kanafani logra poseer la atención del lector introduciéndolo de lleno en la tragedia de un pueblo cuya sobrevivencia constituye un reto para la humanidad entera, sin distingos de partidos, credos o naciones. Siguiendo la trayectoria del camino a Kuwait, Kanafani va delineando cuidadosamente la psicología de sus personajes populares: Abu Kais, el anciano que representa a la generación vencida; Assad y Marwan, representantes de las nuevas generaciones: personajes acosados por la miseria material y social que tienen como recuerdo común la experiencia en los campos de refugio; hombres de la Palestina eterna que huyen de sí mismos, de su sombra, de su pasado, pero que son incapaces todo por su individualismo extremo, de avizorar la alternativa liberadora. La muerte de los tres personajes en un camión cisterna es símbolo de esa impotencia.

Martirio:

El sábado por la mañana del 8 de julio de 1972 a la edad de 36 años fue asesinado junto a su sobrina Lamis al-Hussein de 17 años mediante un atentado terrorista perpetrado por agentes israelíes en una explosión de un coche bomba. Los periódicos israelíes describieron su asesinato como un golpe cruel para los palestinos. Los investigadores encontraron una hoja de papel junto a su auto, diciendo “saludos de la Embajada israelí”.

En todos los regímenes autoritarios independiente de su ideología o causa que motivaron o motivan su accionar, encontramos un denominador común; acallar las voces de los intelectuales (escritores, poetas, filósofos, pintores, músicos, etc.). Ellos son personas testigo de un periodo histórico que les tocó vivir. Los escritores elevaron y elevan sus plumas para transformarse en la voz de los sin voz.

La barbarie puede tomar diferentes nombres (colonialismo, sionismo, etc…), pero también tiene un denominador común, el querer exterminar o imponer al ser humano formas de vida por razones que solo favorecen sus intereses.

Se olvida con frecuencia que la humanidad, es eso, “Humanidad” y los valores que la rigen son: la verdad, la justicia y la equidad.

También es muy patente su rechazo de negociaciones entre un movimiento de liberación y un ocupante colonial, o una “conversación entre la espada y el cuello”, según sus palabras. Y cuando se le presiona con la pregunta de si vale la pena capitular para detener la miseria y la muerte, Kanafani es muy claro: “Para nosotros, [palestinos], liberar nuestro país, tener dignidad, ser respetados, tener nuestros meros derechos humanos es tan esencial como la vida misma ”.

En una carta dirigida a su hijo explicaba el significado de ser palestino:

“Te oí preguntar a tu madre en la otra habitación: ‘Mamá, ¿soy palestino?’. Cuando ella contestó ‘sí’ cayó un denso silencio en toda la casa. Fue como si hubiera caído algo que pendía sobre nuestras cabezas, explotara su ruido y después, silencio. Luego […] te oí llorar. No podía moverme. Algo mayor que mi conciencia estaba naciendo en la otra habitación a través de tus sollozos desconcertados. Era como si un bendito escalpelo te estuviera cortando el pecho y colocando en él el corazón que te pertenece. […] Era incapaz de moverme para ver qué ocurría en la otra habitación. Sin embargo, sabía que una patria distante estaba naciendo otra vez: colinas, olivares, personas muertas, pancartas desgarradas y otras plegadas, todo ello abriéndose camino hacia un futuro de carne y hueso, y naciendo en el corazón de otro niño. […] ¿Crees que el hombre crece? No, nace de pronto – una palabra, un momento, penetra en su corazón hasta un latido nuevo. Una escena puede arrojarlo desde el techo de la infancia a la rugosidad del camino”.

Ghassan Kanafani (4)entendía perfectamente el significado del sacrificio por una causa revolucionaria:



“Por supuesto, la muerte significa mucho. Lo importante es saber por qué. En el contexto de la acción revolucionaria el sacrificio es una expresión de la forma más elevada de entender la vida y de la lucha por hacer la vida digna de un ser humano. El amor a la vida de una persona se convierte en amor a la vida de las masas de su pueblo y en su rechazo de que la vida de estas siga estando llena de miseria, sufrimiento y continuas privaciones. Por lo tanto, su forma de entender la vida se convierte en una virtud social, capaz de convencer al combatiente militante de que el sacrificio es una redención de la vida de su pueblo. Esta es una máxima expresión de apego a la vida”. │Diario Palestina Libération صحيفة فلسطين ليبراسيون - Toda la actualidad y el análisis sobre Medio Oriente y el mundo. - www.palestinaliberation.com - ISSN 2591-6033 Global Intellectual Property Registry Nº: 1 607138 370884 All rights reserved ©2016|│
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