Las hibridaciones son las mayores amenazas al mundo moderno

│Palestina Libération│ OPINION / GASTON PARDO.- La hibridación es un tema mayor en el medio urbano de los países moderno y también de su entorno semiurbano de los anillos de miseria e incluso del rural, con matices distintos en cada caso.


Si bien el concepto de guerra híbrida es de uso muy reciente, nos hemos autolimitado al momento de catalogar en estancos las diferentes clases de criminalidad (crimen organizado, crimen de fuero común y violencia política) y un fenómeno que debe ser analizado sin retraso: los vínculos que se establecen entre los diferentes tipos de criminalidad, como el omnipresente crimen organizado con el terrorismo, los sobrevivientes activos de la vieja guerrilla, con los conflictos tribales, étnicos o religiosos y lingüisticos que abundan en Africa y en la América Latina. No podemos abordar los temas de la complejidad mayúscula desbordada en el mundo sin apartar del entendimiento la explicación lineal de los fenómenos.

La complejidad ha abatido en primer término a las líneas rectas que vinculaban al planteamiento del problema con su solución. Eso no existe más. E ignoramos por el momento qué tan importante podría ser su restablecimiento metodológico. En lo que va del siglo XXI la hibridación ha sido evaluada con diferentes pesos y medidas, como reciprocidad entre grupos heterogéneos: delincuentes con terroristas, a la mutación de las entidades ilegales pasando por la convergencia de grupos dispuestos a la simbiosis estructural y operativa. La hibridación es una mezcla, de criminalidad del fuero común combinada con los agentes de la violencia política. Se trata de un fenómeno que debe examinarse con atención detallada. Los yijadistas que protagonizaron los atentados de 2015 et 2016 en Europa demuestran la necesidad de una acción urgente en cada uno de los países del Occidente y a la vez del mundo entero bajo un comando internacional. No puede ser menos porque las hibridaciones son superentidades trasnacionales.

 La instrumentalización de los medios informativos es otro de los temas que debe ser estudiado porque es un instrumento que mueve a la opinión pública y es capaz de captar aliados a causas políticas antiguas y modernas. Asimismo, abre el camino de guerras asimétricas como la desatada ya por la NED en Estados Unidos y América Latina, que habrían sido inconcebibles sin el capítulo mediático. Entre los falsos conceptos que la nueva criminología aspira a abatir encontramos el de la guerra al terrorismo, porque se trata de una actividad especial en la que se asocian portadores del caos de distintas procedencias y no de un enemigo al que se pueda combatir en una arena ad hoc, es el caso de los grupos armados que lo mismo tienen vínculos en el medio político que en el entorno criminal.

Estamos, pues, ante un cambio de paradigma esencial que agita nuestra aspiración a comprender las coyunturas complejas. Es indiscutible que la guerra ha cambiado de forma, la que sumada al abandono de su función en el entorno de la complejidad permite a los poderes establecidos la conducción de los ejércitos y las policías en manos de agencias privadas, que no son ninguna garantía para la defensa del ejercicio soberano por parte del jefe del Estado o del Parlamente. El internacionalista colombiano Omar Bula da fe de las debilidades intermitentes que agobian al sector público de Colombia desde que ha quedado limitado por el principio neoconservador de la soberanía relativa. Esa noción del derecho moderno llamado relativista, a pesar de la fuerza con que intervino en varios estados nacionales, no pudo desmantelarlos por completo. La defensa de la seguridad nacional, que es un alineamiento de los órganos de inteligencia nacionales a la estrategia imperial, fue incapaz de detener la pugna nacional por el Estado nacional soberano. La lucha contra el crimen organizado es asimismo, como la resistencia política al imperio, una lucha por el restablecimiento de la soberanía absoluta. No es adecuado decir que la guerra ha modificado su naturaleza en la medida que sigue siendo el eje de la tension entre dos dos voluntades opuestas, entre actores diferentes. Las novedades a la vista es el objetivo de la comprensión de las hibridaciones criminales y del comportamiento autodestructor y amenazante en el que se sumergen nuestras sociedades ante la indiferencia del poder establecido. Estas ideas conducen a la coordinación efectiva de la inteligencia y la lucha antiterrorista, un tema que depende del poder estatal como una de sus mayores responsabilidades. La información estratégica es producida, consolidada, interpretada y llegado el caso aplicada para obtener una visión geopolítica multidimensional, y así poder entender a un mundo cada vez más caótico que ha echado al cesto al analisis lineal y superficial. El Plan Maestro como ha sido visto por Omar Bula La desconexión entre la circulación de la alta tecnología bélica por los canales comerciales, las cuentas bancarias a nombre de personajes que modificaron su identidad con la falsificación de sus documentos básicos; el crimen ciberbético, los depósitos de las ganancias ilegales en cuentas bancarias secretas y la inminente entrega de armamento altamente destructor a las organizaciones criminales (prevista por los criminólogos franceses Alain Bauer y Xavier Raufer) son componentes de una sombría maquinación internacional que se organiza desde hace algunos años con designios macabros, cuyo objetivo es el de nivelar el campo de batalla entre Estados Unidos y las otras potencias hoy competidoras. En el engranaje destructor y amenazante intervienen varios países destacando en ellos, entre muchos otros, Venezuela, Cuba y Colombia. No se puede excluir a México, que es considerado un terreno de experimentación de distintos diseños caóticos, de hibridaciones múltiples, por los geopolíticos del crimen europeos, que merecen una confianza académica mayor que los norteamericanos incluyendo a los de Canadá. El territorio nacional mexicano ha sido dividido en regiones diseñadas por la "jurisdicción" de distintas organizaciones criminales, ocupación que es geopolítica, trátese de mafias o de cárteles hoy a cargo de tráficos ilegales. Cualquiera que sea la organización predominante, dispone del control casi absoluto de la actividad financiera y económica de "su" territorio pues el ejercicio del poder público se realiza bajo su influencia y la acción de las fuerzas coercitivas estatales, ejército y policía, es cada vez más dependiente de la estrategia geopolítica de la organización criminal en presencia. Debemos mencionar a las iglesias, los nuevos movimientos religiosos y las religiones llamadas "de paso" por el antropólogo Elio Masferrer, cuya capacidad persuasiva o disuasiva está al servicio del crimen organizado. Este proyecto de manejo religioso suele ponerse en marcha al lado de la actividad antiestatal de las etnias, y en esa labor la presencia de las instituciones católicas es determinante. Omar Bula insinúa que si en alguno de los Estados sometidos a la geopolítica la autoridad gubernamental se propusiera dar cara al crimen organizado se encontraría ante un rompecabezas (puzzle) más complicado que el nudo gordiano de Alejandro Magno. Es aconsejable transcribir uno de los párrafos más elocuentes de su libro fundamental El Plan Maestro: "Colocarnos en un globo aerostático y desde él procurar distinguir de manera manifiesta la escabrosa red que opera en los confines del submundo criminal trasnacional y el andamiaje que se construye para la ejecución de El Plan Maestro. Esta red patibularia cuyo común denominador es la oposición a Estados Unidos actúa en concieto y en función de metas de largo alcance, tanto en el tiempo como en el espacio. Ese Plan, dice el autor, pretende obtener dividendos afines a sus propios objetivos supremos". Es probable que Bula haya modificado la rigidez de algunos de sus puntos de vista después de la fecha de la toma de posesión de Donald Trump de la presidencia de Estados Unidos. Es sabido que éste no tuvo que esperar mucho tiempo para recibir los impactos de la guerra de cuarta generación que le ha lanzado el Partido Demócrata de su país por medio de dispositivos caóticos (Pussy Riots) y subversivos elaborados en centros de reflexión estadounidenses. Para atacar a los adversarios en el mundo con guerras llamadas humanitarias. Además de la mención que hacemos a Omar Bula, otro pensador geopolítico tiene mucho qué decir del mundo caótico que vivimos y de las inevitables hibridaciones que son sus agentes visibles: Michel Fonte, de quien transcribimos in extenso uno de sus más importantes aportaciones a la criminología en nuestra Geopolítica del crimen. │Diario Palestina Libération صحيفة فلسطين ليبراسيون - Toda la actualidad y el análisis sobre Palestina y Medio Oriente - www.palestinaliberation.com - ISSN 2591-6033 Global Intellectual Property Registry Nº: 1 607138 370884 All rights reserved ©2016|│
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