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El bloqueo contra Gaza está terminando con sus reservas de agua dulce

│Palestina Libération│GAZA.- (Por Miguel Ons) Como cada año, con la llegada del verano, se acentúa la escasez de agua en la Franja de Gaza. A esta tenemos que sumarle la escasez de energía provocada por el bloqueo, que impide a motores y bombas de agua extraerla de los pozos y llevarla hasta los depósitos de las viviendas y los campos de cultivo de los campesinos.




 El Beach Camp es una de las zonas más densamente pobladas de la Franja y por lo tanto una de las más afectadas por la escasez de agua. Además al estar situado directamente frente al mar sus acuíferos son de los más afectados por la infiltración de agua marina y de aguas residuales.

 Para conocer los detalles de esta problemática recogimos varios testimonios de personas afectadas y los expusimos al ingeniero Monther Shoblak, director general de la Empresa de Aguas de la Autoridad Nacional Palestina para los Municipios Costeros (CMWU).

 El primer testimonio es el de Azzam Miflah El Sheikh Khalil, quien afirma “el agua viene sólo una vez cada tres días, y durante unas pocas horas, lo que no es suficiente [para llenar los tanques]. La gente no puede imaginar lo que estamos sufriendo a causa del agua. Además, no hay diferencia entre el agua de nuestros pozos y el agua del mar.

El problema principal es que cuando hay agua corriente no hay electricidad y cuando hay electricidad no hay agua corriente. La única solución que tenemos es comprar una generador para producir electricidad cuando hay agua, ¿pero quien puede comprarlo si tampoco hay trabajo?” En el siguiente bloque vive el Mokhtar Kamal Abu Riela, quien recalcó el mismo problema, “cuando hay agua no hay electricidad, y al revés. Quizás una vez cada cuatro o cinco días coinciden el agua y la electricidad durante unas horas. Cada día compramos gasolina para hacer funcionar el generador las horas en que hay agua corriente, pero la situación económica de la gente es muy precaria y no todo el mundo puede gastar 20 NIS al día en gasolina sólo para poder tener agua en los depósitos.

Gastamos más en gasolina que en electricidad o en la misma agua”. Le preguntamos al Mokhtar si recuerda cuando se inició el problema “diez años más o menos, cuando se inició el bloqueo”. Por último Im Majed Miqdad nos explicó las dificultades que supone para su día a día y el de su numerosa familia la escasez de agua “hay gente que construye depósitos subterráneos [ya que se pueden llenar sin necesidad de bombas] y quien compra un generador que hace funcionar con gasolina. Pero no todo el mundo se puede permitir estas cosas.

Yo soy una de las personas que no puede pagar 20-30 NIS al día en gasolina para hacer funcionar el generador. Hoy por ejemplo, tanto en mi casa como en las de mis cuatro hijos no tenemos una gota de agua, los cuatro depósitos están vacíos. Estamos esperando que coincidan el agua corriente y la electricidad para llenarlos.

La situación es muy dura, no tenemos agua, no tenemos electricidad, no tenemos trabajo… Si el agua y la electricidad coincidieran al menos tres horas al día sería suficiente para llenar algo los depósitos y pasar el día. La gente tiene que entender que cuando no hay agua no puedes utilizar el baño, no puedes ducharte, no puedes limpiar los platos, la casa, la ropa… Y aquí las familias son de cinco, seis, diez miembros… no somos dos o tres personas en cada casa”. Ante las frecuentes quejas de la población lo primero que explica el ingeniero Monther Shoblak es que los fallos en el suministro de agua se deben a los cortes de electricidad y que por lo tanto ellos no los pueden controlar. “Es imposible para nosotros hacer coincidir el agua corriente con la electricidad, ya que para llevar el agua de una zona a la otra hace falta que funcionen motores y bombas que no pueden funcionar cuando no hay electricidad. Son cosas que escapan a nuestro control, no sabemos que bomba va a fallar ni cuando”. Sin embargo, explica, el problema del agua en la Franja de Gaza es más grave que eso. “En efecto hay una sobrexplotación de los acuíferos de la Franja.

Esto se debe a que el acuífero costero, que va del Sinaí hasta Yaffa y que es la única fuente de agua de la que dispone hoy en día la Franja de Gaza, se ha nutrido históricamente de la lluvia y de las aguas provenientes de las montañas de Al Khalil (Hebrón) y del Naqab. Sin embargo, desde hace décadas nuestros vecinos [la entidad sionista] se han dedicado a construir presas que impiden que ese agua siga su curso natural hasta Gaza, dejando el agua de lluvia como la única fuente del acuífero costero.Estas presas son ilegales, ya que suponen una violación de los acuerdos convencionales sobre fuentes hídricas transfronterizas”. Debido a estas prácticas ilegales de la entidad sionista “la capacidad de producción del acuífero de Gaza se ha reducido a 55 millones de metros cúbicos al año. Mientras que la demanda de agua de la Franja es de 200 millones de metros cúbicos al año”.

 Esta sobrexplotación esta disminuyendo de forma alarmante el nivel del acuífero, provocando que el agua marina se filtre para ocupar ese vacío, mezclándose con el agua dulce y contaminando el acuífero. A esta contaminación por cloruro provocada por la filtración de agua de mar hay que sumarle la contaminación por nitratos, provocada por la filtración de aguas residuales y fertilizantes. “Estos son más peligrosos que los cloruros, ya que no se pueden detectar mediante el olfato ni el gusto”. Y es que las sucesivas agresiones contra la Franja de Gaza han afectado gravemente los sistemas de alcantarillado y han destruido miles de fosas sépticas, haciendo que en muchos casos las aguas residuales terminen en el acuífero.


 Además, debido a la escasez de recursos de las autoridades locales sólo el 72% de Gaza esta alcantarillada, el resto depende de fosas sépticas realizadas sin supervisión. “La ocupación nunca proporcionó los servicios necesarios, tal como manda la ley internacional. No construyeron apenas plantas de tratamiento de aguas residuales para proteger el entorno. Si atendemos a los datos objetivos parece que su intención fuera justamente la opuesta.

Estas plantas deben ser construidas en zonas no arenosas, para evitar filtraciones, y con salida al mar para evitar desbordes en caso de emergencia. Sin embargo ellos construyeron la principal en Beit Lahia, la zona más arenosa de Gaza y sin salida al mar. De manera que cuando hay un desborde, lo que es bastante común, las aguas residuales terminan inevitablemente contaminando el acuífero y las tierras de cultivo de los alrededores”. Esta misma semana ha surgido un brote de meningitis vírica a lo largo de la Franja de Gaza, con varios casos mortales, relacionada parece con la contaminación por aguas residuales. Esto ha llevado a las autoridades locales a cerrar varias piscinas y recomendar a la población que no se bañe en el mar durante las próximas semanas. │ Diario Palestina Libération ©2016 Global Intellectual Property Registry Nº: 1 607138 370884 All rights reserved. Palestina Libération Media Group|صحيفة فلسطين ليبراسيون│
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